Tratamiento del microftalmos

En estos casos de origen congénito, (4% del total de anoftalmías que atendemos), es fundamental que el comienzo del tratamiento sea lo más precoz posible.

Como primer paso inspeccionamos la cavidad del niño para ver si el saco conjuntival es capaz de albergar una primera prótesis de dilatación. Las microftalmías se suelen acompañar de un menor desarrollo de los párpados, que irán creciendo a medida que conseguimos dilatar la órbita. Según lo acentuado del caso, requerirá más o menos visitas, para recambios periodicos con prótesis sucesivamente mayores, que dilaten de forma paulatina y continua el saco conjuntival.

En la mayoria de los casos el tratamiento conservador surte buenos resultados, y los incrementos de las prótesis son interpretados por el marco oseo, como crecimiento del ojo, y estas acompañan creciendo en el supuesto desarrollo del "globo ocular".

Las microftalmías, aunque con poca frecuencia, también pueden crecer de tamaño después del nacimiento, siempre lo hacen de forma mucho más escasa que el ojo contralateral, y si no instauramos el tratamiento de dilatación de forma precoz, el desarrollo de la órbita puede ser deficiente, lo que provoca una hipoplasia (falta de desarrollo) del lado afecto. Algunos de estos pacientes requieren cirugía de diversa índole, según la severidad de cada caso.

En ocasiones, a pesar de un correcto tratamiento conservador, se hace necesario intervenir, debido a que el crecimiento de la órbita afectada por la microftalmía, se ve enlentecido o incluso deja de progresar, lo que se puede comprobar por la inspección clinica periódica o por las pruebas radiológicas de control. En estos casos aconsejamos operar antes de que el crecimiento craneofacial esté demasiado avanzado.

Antes Después