Prótesis oculares

La función básica de la prótesis ocular es restaurar una simetría en el rostro perdida por la ausencia del globo ocular o deterioro del mismo.

Al mismo tiempo restituye la normal fisiología de la secreción y evacuación lagrimal, demostrando que su papel no es meramente estético.

La repercusión psicológica de los pacientes que han sufrido la pérdida de un ojo, por la causa que fuere, es importante, influyendo en los distintos ámbitos de la vida diaria. Las prótesis oculares son de gran ayuda para recobrar el estado de salud mental necesario para continuar el desarrollo psíquico e intelectual de la persona.

Para que todo ello se lleve a cabo, es necesario que la prótesis ocular esté realizada bajo unos niveles de calidad suficientes, para que la adaptación sea lo más rápida posible y la tolerancia satisfactoria. Para ello es necesario dominar la técnica de impresión, disponer de los radios de curvatura adecuados según cada caso, de materiales de alta calidad para evitar reacciones alérgicas, técnica artesanal de pintado de cada iris y un amplio abanico de necesidades que hará de la prótesis ocular una pieza única.

No debemos olvidar que la vigilancia periódica de cada caso, por personal cualificado, es vital, para controlar las condiciones de la órbita y despistar cualquier posible complicación.

Les facilitamos 10 consejos para el usuario de prótesis ocular:

  1. Conservación.
    Para la correcta conservación de la prótesis ocular, no se debe utilizar ningún agente que pueda dañar la superficie como alcohol o productos similares, así mismo, tampoco se debe poner a hervir, ya que el calor intenso la dañaría.

  2. Limpieza. Para la correcta limpieza de la prótesis ocular es suficiente utilizar agua y jabón de PH neutro. Ocasionalmente se puede cepillar suavemente para eliminar cualquier residuo adherido a la superficie.

  3. Retirada de la prótesis. Es aconsejable retirar la prótesis ocular una vez al mes, aunque cada usuario termina encontrando la pauta que mejor se adapta a sus necesidades.

  4. Revisiones. Las revisiones periódicas son imprescindibles, para descartar cualquier anomalía en la cavidad, alteración o desajuste de la prótesis ocular.

  5. Renovaciones. Deben realizarse periódicamente las renovaciones oportunas de la prótesis ocular. El plazo aconsejado es cada cuatro años, aunque puede ser menor, como en el caso de los niños, o mayor, como en los casos de las cavidades muy estables y prótesis que han sido sometidas a un cuidado meticuloso.

  6. Posibles secreciones. Cuando aparezcan secreciones conviene distinguir el origen de las mismas. Las principales causas suelen ser: alteración de la superficie de la prótesis ocular, conjuntivitis, o mera secreción mecánica por el roce que esta genera en la conjuntiva, siendo por tanto, el tratamiento muy diferente para cada caso.

  7. Especial niños. En los niños el tratamiento se debe instaurar de forma precoz y la vigilancia, tanto del desarrollo craneofacial, como del estado de la prótesis ocular, debe ser periódica.

  8. Resultado estético final. Es importante tener en cuenta que en la mayoría de los casos, la obtención de un buen resultado estético, no sólo depende de la realización de la prótesis ocular, sino también de la cirugía previa de la cavidad.

  9. Alteración del campo visual. El portador de prótesis ocular debe ser consciente de la pérdida de una parte de su campo visual, pero no por ello limitar su actividad de ningún tipo una vez hayan pasado unos meses desde la pérdida visual.

  10. Apoyo psicológico. En ocasiones la limitación no es sólo física y requiere un apoyo psicológico. Este aspecto también es importante tratarlo para que el paciente portador de prótesis ocular tenga una integración plena a todos los niveles.